La IV Campaña de Excavación arqueológica en El Rebollar, financiada por el Ayuntamiento de El Boalo, Cerceda y Mataelpino y desarrollada junto con la Universidad Autónoma de Madrid, tuvo como principal objetivo ampliar el conocimiento sobre la antigua iglesia visigoda y las estructuras asociadas del yacimiento de El Rebollar.
Durante las seis semanas de trabajo, los arqueólogos excavaron nuevas áreas alrededor de la iglesia para comprobar la existencia de un posible pórtico en el lado sur, analizar enterramientos hallados previamente y descubrir nuevas construcciones vinculadas al complejo religioso. Los trabajos permitieron confirmar la existencia de varias fases históricas del edificio —visigoda, bajomedieval y del siglo XVI— gracias al hallazgo de estructuras, pavimentos y materiales cerámicos.
Uno de los descubrimientos más importantes fue la excavación completa de la cabecera de la iglesia visigoda, donde apareció la posible base del altar original. También se identificó un pórtico meridional sostenido por apoyos y un nuevo edificio dividido en tres naves que podría tratarse de otro espacio de culto, aunque su interpretación definitiva queda pendiente de futuras campañas.
Las excavaciones sacaron además a la luz numerosos enterramientos, entre ellos individuos adultos y varios perinatales enterrados en fosas. Destacó especialmente el hallazgo de dos bebés enterrados juntos, cuyo estudio genético podría revelar relaciones de parentesco. Los análisis antropológicos, dirigidos por especialistas de la Facultad de Biología de la UAM, aportarán información sobre la edad, dieta y condiciones de vida de las poblaciones históricas de El Boalo.
Junto a los restos humanos aparecieron depósitos de fauna, cerámicas y estructuras domésticas como una cocina asociada al abandono final del asentamiento, elementos que ayudarán a reconstruir la vida cotidiana y las últimas fases de ocupación del lugar.
La campaña destacó también por su enfoque multidisciplinar y participativo. Intervinieron equipos de arqueología, antropología, geología, arqueozoología y conservación patrimonial, además de numerosos voluntarios y visitantes. A pesar de las restricciones sanitarias derivadas de la pandemia, el proyecto contó con una amplia participación ciudadana y con jornadas de puertas abiertas que permitieron acercar el patrimonio arqueológico a la población.
Los investigadores concluyeron la campaña señalando que, aunque muchas incógnitas han sido resueltas, aún quedan importantes preguntas abiertas sobre la función del nuevo edificio descubierto y su relación con la antigua ermita de la Virgen de El Sacedal mencionada en las fuentes históricas.

