La Tercera Campaña de Excavación en El Rebollar (El Boalo) comenzó el 29 de junio de 2020 tras las dificultades provocadas por la pandemia de COVID-19. Bajo la dirección de Charo Gómez y Javier Salido Domínguez, con apoyo de especialistas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), los trabajos se centraron en ampliar el conocimiento de una iglesia de época visigoda y sus sucesivas reformas.
Durante la primera semana se reabrieron las estructuras descubiertas en campañas anteriores y se inició la ampliación de la excavación hacia el oeste. También se identificó una estancia situada al norte de la nave principal, posiblemente utilizada como sacristía. Paralelamente, antropólogos de la UAM comenzaron el estudio de restos óseos hallados en el yacimiento, con el objetivo de analizar las poblaciones que habitaron El Boalo en el pasado.
En la segunda semana, los nuevos hallazgos modificaron significativamente la interpretación del edificio. La excavación reveló una estructura más compleja de lo previsto, con distintas fases constructivas y nuevos espacios aún por estudiar. Además, se documentaron enterramientos infantiles dentro de la nave de la iglesia y aparecieron evidencias de antiguos pavimentos de mortero de cal en áreas cercanas.
La tercera semana confirmó que el edificio era mucho más grande de lo imaginado inicialmente, llegando a duplicar las dimensiones conocidas gracias a las nuevas áreas excavadas y a la ayuda previa del georradar. Se localizaron objetos de la vida cotidiana, como un cuchillo completo y varias lámparas de cerámica. También se excavaron tumbas de gran interés arqueológico, incluyendo un enterramiento adulto bien conservado. Otro descubrimiento relevante fue la identificación de una fase constructiva anterior en la cabecera de la iglesia, situada a un nivel más profundo que los pavimentos ya conocidos.
Durante la cuarta semana se alcanzaron varios de los principales objetivos de la campaña. Se documentaron enterramientos infantiles y adultos, algunos asociados a posibles sudarios sujetos con alfileres de hierro. En la ampliación oeste se definieron nuevas estancias comunicadas con la nave central y aparecieron materiales visigodos junto a restos de épocas posteriores, incluso del siglo XV, lo que evidencia una larga ocupación del lugar. Además, participaron especialistas en arqueozoología y geología para ampliar el estudio multidisciplinar del yacimiento.
En la última semana se localizaron elementos especialmente relevantes, como la posible base del altar original visigodo de la iglesia. Este hallazgo permitió plantear nuevas hipótesis sobre la evolución arquitectónica del edificio y su transformación posterior en ermita. Asimismo, se realizaron estudios geofísicos para orientar futuras excavaciones y se confirmó la importancia del yacimiento mediante la visita de responsables de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, quienes destacaron la necesidad de conservar el lugar y realizar análisis de ADN y dataciones por carbono 14.
En conjunto, las campañas de excavación de El Rebollar han permitido descubrir una iglesia visigoda de grandes dimensiones, múltiples fases constructivas, enterramientos humanos y abundante información sobre la vida cotidiana y las poblaciones históricas de El Boalo. Los investigadores continúan trabajando para reconstruir la historia y la memoria de este importante enclave arqueológico madrileño.

