Vivienda, oficios tradicionales y monumentos

Vivienda tradicional – La estructura del pueblo es distinta en cada caso, más dispersa y aleatoria en Mataelpino y El Boalo, y más regular y ordenada en Cerceda, alrededor de una plaza con forma de hemiciclo.
La estructura de los cascos urbanos así como la vivienda tienen diferentes formas en cada uno de los pueblos pero persiguen objetivos similares: las viviendas se adaptaban a las principales actividades de los vecinos, la ganadería y la cantería. La vivienda tradicional suele ser de una planta construida con bloques más o menos regulares de granito y con algunas construcciones anexas como cuadras, muy similar a lo que podemos encontrar en toda esta zona de la sierra.
En El Boalo las viviendas se encontraban en la zona noroeste del casco urbano y en Cerceda se situaban por todo el casco urbano. Todas estas viviendas han ido dando paso a otras de características más urbanas consecuencia del desarrollo económico del municipio, pues se ha evolucionado de una economía ganadera o rural a una de servicios.

Oficios tradicionales – Como ocurre en toda la zona de la Sierra de Guadarrama, los oficios tradicionales han ido desapareciendo poco a poco, aunque todavía se conservan algunas de las que fueron las principales actividades económicas de este municipio.
La cantería persiste, sobre todo en Cerceda, donde existen las tres industrias más importantes de toda la Comunidad de Madrid. El Boalo y Mataelpino constituyen un referente en ganadería caballar, existiendo numerosos picaderos para la monta. La ganadería de vacuno aún persiste, mientras que el ganado lanar prácticamente ha desaparecido. Lo poco que quedaba a principios del siglo XX de actividad agrícola fue desapareciendo, destinándose la superficie agrícola a pastos para ganado.
Actualmente, una de las actividades económicas más importantes que se desarrollan es la turística debido a la gran afluencia de visitantes a la Sierra de Guadarrama, especialmente a la Pedriza y a los diferentes parajes de excepcional belleza que encontramos en las inmediaciones.

Monumentos – El edificio religioso más importante del municipio es la Iglesia de Santa María la Blanca del siglo XVI, declarada Monumento Histórico Nacional de Cerceda. Está situada en el sureste del casco antiguo de Cerceda, en una plaza triangular con preciosas vistas de la sierra. Fue construida en sillarejo, excepto la sacristía, que es de sillarejo regular y posterior en el tiempo. De estilo gótico abulense, destacan entre sus características la magnífica torre del campanario. En su interior encontramos el retablo herreriano y la pila bautismal de estilo renacentista purista.
En El Boalo nos encontramos con la iglesia parroquial de San Sebastián, del siglo XVII, en la que destaca la torre de espadaña a sus pies. Ha sufrido diversas reformas. También podemos encontrar la Ermita de San Isidro, construida recientemente por los vecinos de la localidad con ayuda de los vecinos de las otras dos que componen el municipio. Está situada en la falda de la sierra de los Porrones en un magnífico paisaje.
En Mataelpino también había una iglesia parroquial, la de San Andrés del siglo XVI, de la que ya no podemos disfrutar, aunque la iglesia actual, Santa Águeda, se erige sobre los cimientos de la antigua.
Fiestas tradicionales – Las fiestas más interesantes de corte tradicional son tres, una en cada pueblo. En Cerceda la Fiesta del Santísimo Cristo de la Esperanza que se celebra el 14 de septiembre con una procesión que rinde honores a este Cristo, donde los vecinos participan de una cena cuyo principal elemento es el conejo, que antaño los hombres cazaban expresamente para la ocasión.
En el Boalo se celebra la fiesta de San Sebastián, patrón del pueblo, el 20 de enero. Probablemente es la fiesta más antigua del municipio y se cree que servía para festejar las matanzas tradicionales de cerdos. Por la noche se prende la Luminaria, donde se degusta el chocolate acompañado de anís y las tortas de chicharrones típicas.
Y, como no podía ser menos, también en Mataelpino celebran su fiesta tradicional el Día de las Águedas, día en el que mandan las mujeres que ejercen de matriarcas durante todo el día.
Las tres son fiestas de raíces profundas que engarzan en el modo de vida tradicional de pueblos serranos con costumbres asociadas a su entorno natural.
Y como es habitual en toda la zona de la Sierra de Guadarrama, durante el verano se celebran en cada uno de los tres pueblos las fiestas patronales con las tradicionales corridas de toros.