El origen de los tres pueblos

El origen de El Boalo Cerceda y Mataelpino data del Neolítico donde los primeros pobladores vivían en cuevas y riscos y se dedicaban fundamentalmente al pastoreo. Tras el paso de otras civilizaciones, tales como romanos, visigodos y musulmanes; a partir del s.X comienza su desarrollo económico debido a la llegada de pastores segovianos atraídos por los ricos pastos, abundancia de agua en la ladera sur del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y mejor clima para sus ganados.

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Al ser tierra fronteriza, se ve inmersa en distintos enfrentamientos sobre el uso de pastos y el paso de ganado, entre el Concejo de Madrid y el Concejo de Segovia por hacerse con la propiedad de la comarca.

Con el rey Alfonso X “El Sabio”, entre los s.XII y s.XIII, se crea la figura territorial junto con 19 pueblos más del Real del Manzanares. A la llegada de Sancho IV vuelve a formar parte de las tierras segovianas, Comunidad de la Villa y Tierra de Segovia.

En tiempos del rey Juan I en el s.IV, estas tierras se ceden a la familia Mendoza a modo de mayorazgo feudal, en el año 1383, en la persona de Pedro González de Mendoza, estando bajo su dominio hasta el s.XVI cuando estos terrenos se ceden a las poblaciones que lo formaban.

Ya consolidadas estas poblaciones, debido al traslado de la corte por parte de Felipe II de Valladolid a Madrid, supone un impulso social, industrial y económico en toda la comarca.

En 1747,  Cerceda recibió el título de villa y, en 1751, El Boalo y Mataelpino fueron definidos como barrios de una única villa y concejo. Un año después, junto a El Boalo, las localidades fueron censadas y todas pertenecían a la Duquesa del infantado, dueña de El Real del Manzanares. Cerceda contaba con tan solo 20 habitantes mientras que El Boalo y Mataelpino únicamente con 10 cada uno, y su actividad se centraba en agrícolas y ganaderas.

Los tres pueblos en 1833 quedaron integradas en la provincia de Madrid y su actividad seguía girando en torno a la ganadería, en especial la ovina; y al cultivo de la tierra, el del cereal y posteriormente el de la patata; y a lo largo del s. XIX surge otro oficio que prospera y enriquece la economía, el de la cantería.

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En la actualidad

sistema riego tradicional

Durante la primera mitad del s.XX, con la mejora de las comunicaciones, la población siguió aumentando pero con el surgimiento de nuevos materiales de construcción, hubo una crisis en la cantería y muchos canteros tuvieron que emigrar. Por su parte, las tierras dedicadas a la agricultura se fueron convirtiendo en pastos ganaderos.

Avanzada la segunda mitad del s.XX, se produce un boom en la economía del pueblo debido al sector inmobiliario, lo que supuso la urbanización de numerosos enclaves de su entorno.

En la actualidad, el 40% de la renta depende del desarrollo inmobiliario y de la población de temporada; y el 60% restante se dedican exclusivamente a responder las necesidades de esa población mediante los bares, tiendas, restaurantes y hoteles que pueblan la localidad.

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Toponimia

Bar El Nogal El Boalo

El origen de El Boalo, se relaciona con el término “boalaje” definido como dehesa boyal.

Por su parte Cerceda, su topónimo probablemente venga del latin “quercetum”, que podría traducirse como encinar o lugar poblado de encinas.

En cuanto a Mataelpino, deriva de Mata de pinos, expresión con la que los primeros habitantes de la localidad se referían al pequeño pinar existente junto a sus viviendas.

Tradiciones

Antiguamente la mayoría de las actividades comerciales o artesanales solían tener carácter temporal y se solapaban con la agricultura, de tal forma que eran los mismos agricultores, ganaderos y jornaleros los que se convertían de forma temporal en mercaderes y artesanos, dedicándose al transporte de carbón, piedra, leña, madera a Madrid. Los campesinos lo compaginaban con otros oficios como tabernas o panaderías, mientras que la carnicería solía estar regentada por un ganadero. Los únicos oficios especializados eran los de barbero-cirujano, herrero, maestro, molinero, escribano y en ocasiones el sastre. Otro oficio demandado era el de pastor y cantero, este último persiste sobre todo en Cerceda, con tres de las más importantes industrias de toda la Comunidad de Madrid.

vecinos caza del conejo

Tierra ganadera

ganado foto antigua

El Boalo y Mataelpino constituyen un referente en ganadería caballar, existiendo numerosos picaderos para la monta. La ganadería de vacuno aún persiste junto con ganaderías de reses bravas en las inmediaciones. Sin embargo, el ganado lanar, prácticamente ha desaparecido. El terreno que se destinaba a la agricultura se ha ido transformando en pastos para el ganado.

Enclave de turismo rural

Actualmente una de las actividades económicas más importantes que se desarrollan es la turística, debido a la influencia de visitantes al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, a la Maliciosa o la Sierra de los Porrones.

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